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Mordiendo SonrisasSiempre existen razones para caminar lanzando sonrisas.
Él sabía conquistarme

Él sabía conquistarme

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Él adquirió un poder y sabía conquistarme una y otra vez, pasase lo que pasase.

Siempre que tenga un enfado con él, moverá el mundo entero con tal de verme sonreír.

Jamás me hará perder la ilusión porque adora ver la felicidad que él produce en mi.

Las ganas que siempre he tenido de perdonarle para abrazarle. Como si fuera la primera vez que le encuentro y el sentimiento de amor nos llena la vida y nos hace vivir increíbles momentos.

A mediados de mayo tuve un gran disgusto con él. La verdad es que me sentí muy decepcionada, como si él hubiera roto algo en mi interior.

Él no podía permitirse perderme, y luchó con todas sus fuerzas para volver a conquistarme.

Una noche como otra cualquiera, él llegaba tarde de trabajar y yo ya estaba dormida. Preparó cositas para un desayuno para la mañana siguiente, para cuando yo me despertase, quedase por preparar los últimos detalles.

Se pasó la noche en vela por si yo me despertaba y le estropeaba la sorpresa observándome dormir.

Cuando sonó el despertador, me puso una corona de princesa, me tapó los ojos y me llevó al salón donde estaba parte del desayuno que me tenía preparado.

Cuando vi ese detalle, mi corazón palpitaba como si fuera la primera vez en mi vida que recibía una sorpresa.

Esa misma semana pidió una tarde libre a sus jefes, yo sabía lo que tramaba pero me dejé llevar.

Su cara cuando quería hacerme un detalle le delataba, yo no sabía todo lo que había detrás, pero si supe que él iba a tener la tarde libre.

(Ya sabéis lo brujas que somos las mujeres)

En su descanso antes de ir de nuevo a trabajar, hizo que se iba de casa, yo sabía que iba a volver.

Llamaron al timbre y así fue, abrí la puerta y él estaba detrás de un ramo de flores con girasoles.

(Es mi flor favorita.)

Me regaló un anillo, sin ser fecha de mesimesario y me dijo;

-Esto simplemente es porque te quiero para siempre y quiero estar el resto de mi vida a tu lado.

Sabía conquistarme tanto, que esa misma tarde después de los regalitos me dijo y ahora nos vamos. Me llevó al centro de Madrid a cenar.

Fue de las citas más bonitas que he tenido en mi vida con él. Si llego a sonreír más ese día, me explota la sonrisa de la felicidad que me hacía sentir.

A los días estaba cenando con unos amigos en su bar. Después de la cena decidimos ir a un pub y esperar a que Andrés saliese de trabajar…

Él apareció con una rosa blanca para mi y al verme, me susurró;

-Hoy no nos vamos muy tarde a casa, que mañana quiero llevarte a un lugar especial.

Al día siguiente yo estaba emocionada, no sabía donde íbamos a ir. Montamos en la moto y aparecimos en el teleférico de Madrid.

No solo me llevó por las alturas durante un ratito, si no que siempre me hacía sentir en las nubes a su lado. Andrés sabía conquistarme cada día.

Otro día cualquiera, me llamó preocupado diciendo que creía haber visto una multa en el buzón, él si que sabía conquistarme y sorprenderme en cualquier ocasión. Lo que había en el buzón de casa, era una carta de amor escrita por él.

Adoraba la sensación que me producía rodar en la moto con él.

Nos fuimos un domingo a pasar el día a Segovia con la moto, la sensación de tenerle tan cerca, y de depender en ese momento solo de él y sus movimientos.

Era la unión perfecta, solía cantarle canciones que él no oía por el ruido exterior.

A últimos de Junio era su cumpleaños, y quise que fuese el cumpleaños más feliz de su vida. Ya que él no valoraba esa fecha, quise que no fuese un día cualquiera.

La noche anterior, como él llegaba tarde trabajar, le hice creer que ya estaba dormida. Era su cumpleaños cuando él llegó a casa.

Le tenía una cena preparada y en medio de la mesa un corazón de velas para alumbrar el salón con las luces apagadas.

Al día siguiente le escribí una carta por capítulos y los cómplices cada 2 horas le iban dando un sobre.

El último sobre lo tenía yo en casa, para dárselo en su descanso de por la tarde.

Además del sobre le había preparado una merienda de cumpleaños, con su respectiva tarta.

(En este caso era un bollo, para que soplase las velas y pidiera un deseo a mi lado)

Como regalo, le compré unos intercomunicadores para los cascos de la moto. Así ya podría cantarle canciones sin ruido exterior o simplemente decirle un te amo mientras rodábamos.

Para el fin de semana, le preparamos una fiesta sorpresa en el bar de su hermano y cuñada.

Lo más especial de todo, fue hacerle un vídeo con fotos suyas de pequeño, con fotos con su gente y un vídeo de cada amigo felicitándole el cumpleaños.

Este fue el mío… (Disculpad mi pésimo nivel de Portugués)

Cuando le dimos la sorpresa, él se quedó paralizado. Yo estuve todo el día de los nervios etreteniendole para la sorpresa. No solo él sabía conquistarme.

Como las celebraciones no podían parar, el fin de semana siguiente nos fuimos a pasar el domingo a Valencia. Era la primera vez que íbamos juntos a la playa.

Todo aquello que hacía con él por primera vez, eran momentos mágicos e inolvidables para ambos.

Él no paraba, sabía como conquistarme una y otra vez. Que yo no dejase de dar saltos de alegría con nuestras aventuras de amor.

 

Continuará…

-Sa Ji Pa-

#MordiendoSonrisas 😉 🙂

Capítulos anteriores:

1: Siempre nuestros

2: El primer te quiero

3: De su casa a la mía

4: Plan de una noche infinita

5: Detalles sorprendentes

6: Nidito de amor

Cada mensaje publicado, son mis emociones y mis ganas de cambiar el mundo. De mandar mensajes de ánimo a quienes no tienen un buen día, de crear esperanza y hacer que todo el mundo que forme parte de Mordiendo Sonrisas, sienta esa ilusión y emoción por vivir cada día.

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